Una infraestructura, varios usos

El agujero se excava una sola vez, pero puede servir varias veces. Un refugio a salvo de las inclemencias del tiempo, y un corredor compartido que las telecomunicaciones y Hydro-Québec pueden alquilar para enterrar sus redes. Cada uso añadido hace el proyecto más útil, y más financiable.

Sección ilustrada de la red: en superficie, un clima extremo (tornado, ola de calor al atardecer, hielo con postes helados y coches bajo el hielo); en el centro, el túnel ciclista con dos ciclistas; debajo, los cables eléctricos naranjas de Hydro-Québec y los haces multicolores de fibra óptica de las telecomunicaciones.
Una misma infraestructura subterránea: arriba, un refugio a salvo de las inclemencias del tiempo; abajo, un corredor compartido para la fibra, las antenas y la electricidad.

Un refugio cuando la superficie se vuelve hostil

Un túnel enterrado a diez metros no desaparece cuando el cielo se desata. Que un tornado arrase todo a su paso, que una ola de calor haga el aire irrespirable, o que una tormenta de hielo paralice la ciudad, la red sigue ahí: estable, resguardada, a temperatura constante. Lo que se excavó para ir en bici se convierte, llegado el día, en un espacio de cobijo para la población.

El ejemplo más elocuente en Quebec es el hielo de 1998: postes derribados, una red eléctrica por los suelos, barrios enteros sin electricidad ni calefacción durante semanas, en pleno invierno. Una red subterránea, en cambio, sigue funcionando, y se mantiene templada gracias a la roca a 10 °C.

Tornados y vientos violentos
Fuera de alcance

La superficie puede quedar arrasada; a 10 m bajo tierra, el túnel no se mueve.

Ola de calor extrema
≈ 10 °C

La roca mantiene el túnel fresco cuando el aire se vuelve peligroso fuera.

Frío extremo
Sin heladas

A 10 m, nunca se sufren los −30 °C de la calle en enero.

Hielo y cortes
Siempre abierto

Independiente de los postes y de las carreteras heladas de la superficie.

El matiz honesto. A 10 m, el túnel protege notablemente de las inclemencias del tiempo, pero no es un búnker antinuclear: su profundidad sigue siendo modesta y sus entradas son sus puntos sensibles. Su papel natural es el cobijo climático y la resiliencia, no la defensa militar. Para convertirlo en un verdadero refugio de protección civil (puertas blindadas, filtración del aire, reservas), harían falta instalaciones específicas: es posible, pero se contabiliza aparte.

Un corredor compartido para las redes vitales

Se aplica el mismo razonamiento que para la geotermia: excavar es la partida que sale cara. Hydro-Québec, las telecomunicaciones y la Ciudad también tienen que enterrar sus redes, es decir, excavar zanjas, cortar calles y pagar mucho. Si el túnel ya existe, se ahorran su parte más costosa, y la red recibe a cambio un canon que reduce directamente el coste para los ciclistas.

La fibra óptica: la ganancia más sencilla

Ligera, sin calor, sin el menor peligro para los ciclistas. Bell, Vidéotron, Telus pagan mucho por conductos subterráneos, y un trazado de 150 km que cruza toda la región es una arteria ideal. Se colocan los cables y listo.

La cobertura móvil: una necesidad que se rentabiliza

Bajo tierra, la señal de la superficie no llega, exactamente como en el metro. Hay que llevar, pues, la 5G al interior del túnel mediante pequeñas antenas repartidas a lo largo del recorrido (un sistema que de todos modos ya está previsto para la seguridad y la aplicación). Los operadores quieren que sus clientes tengan cobertura en sus 150 km: pueden alojar su equipamiento y pagar por ese acceso, como hacen en el metro, los estadios o los centros comerciales.

La electricidad de Hydro-Québec: en su propio cajón

Es la partida con mayor potencial, pero la más regulada. La alta tensión desprende calor y representa una carga de incendio: nunca se instala al aire libre junto a las bicicletas, sino en un cajón sellado y cortafuegos, o una subgalería técnica separada, con un acceso reservado a los equipos de Hydro que no obliga a cerrar el carril. A cambio, Hydro entierra sus líneas a salvo de las tormentas: una baza de resiliencia mayor, sobre todo tras la lección de 1998.

El agua y las demás redes municipales

Tuberías de agua potable, sensores de ciudad inteligente, incluso calefacción urbana a más largo plazo: el corredor puede acoger otras redes, con las mismas precauciones de separación. Una vía de futuro, más que una promesa inmediata.

✓ Fácil de integrar

  • Fibra óptica: sin conflicto, ingresos inmediatos
  • Antenas móviles: ya necesarias para la seguridad
  • Sensores, telecomunicaciones y baja tensión

Posible, pero regulado

  • Alta tensión: cajón cortafuegos separado obligatorio
  • Agua: riesgo de inundación que gestionar, tubería aislada
  • Cualquier red pesada: mantenimiento sin cerrar el carril

¿Cuánto puede rendir?

Primero, la advertencia de rigor: estos importes son órdenes de magnitud, no compromisos. Las tarifas reales de alquiler de conductos, de alojamiento de antenas o de corredor eléctrico dependen de una negociación con cada socio; solo un estudio especializado las cuantificaría con precisión. Aun así, aquí va una horquilla razonable, en ingresos anuales.

Fuente de ingresoPrudenteRealistaOptimista
Fibra óptica (alquiler de conductos)2512
Cobertura móvil (alojamiento de antenas)124
Corredor eléctrico Hydro-Québec (canon)1410
Agua y otras redes municipales0,51,54
Total anual (M$)≈ 4,5≈ 12,5≈ 30

En el escenario realista, son aproximadamente 12 a 13 M$ al año, es decir, cerca del 7 % del presupuesto de explotación (~194 M$/año) cubierto sin pedir nada más a los ciclistas. No financia toda la red, pero alivia realmente la factura, y sobre todo la diversifica: menos peso sobre los usuarios y los contribuyentes.

La palanca oculta: una contribución única de Hydro-Québec. Más allá del canon anual, hay una ganancia puntual potencialmente mucho mayor. Enterrar una línea eléctrica cuesta carísimo por kilómetro. Si el túnel le evita a Hydro excavar sus propias zanjas en una parte de la red, el ahorro para Hydro se cifra en decenas, incluso centenares de millones, que podrían tomar la forma de una participación en el coste de construcción. Es quizá la palanca financiera más potente del proyecto… y la más dependiente de una negociación.

¿Y la protección civil?

El valor de refugio no se vende, pero se financia: una red que protege a la población en caso de catástrofe es también una cuestión de seguridad pública. Es un argumento sólido para conseguir una cofinanciación gubernamental —municipal, provincial o federal— que un simple carril bici no justificaría.

El verdadero doble beneficio

Más allá del dinero, hacer pasar estas redes por el túnel crea dos ventajas que se refuerzan mutuamente.

La resiliencia. Una red eléctrica y de telecomunicaciones enterrada sobrevive a la tormenta que derriba los postes en superficie. El túnel ya no sería solo un refugio para las personas: protegería la propia infraestructura vital. El círculo se cierra con la protección civil: durante la próxima crisis grave, la electricidad y las comunicaciones seguirían pasando allí donde la superficie ha cedido.

Los aliados. Hydro-Québec, las telecomunicaciones y la Ciudad dejan de ser meros espectadores: se convierten en socios que tienen un interés concreto en el éxito del proyecto, es decir, en cofinanciadores y apoyos políticos. Es sin duda la mejor manera de transformar una idea ciudadana en un proyecto impulsado por instituciones.

Para recordar