Sección del túnel: en el carril, un ciclista pedalea; justo debajo, en una galería separada por una losa, robots de reparto autónomos transportan paquetes a lo largo de paredes equipadas con cables e iluminación.
En el carril, un ciclista. Justo debajo, separados por una losa, robots transportan paquetes. El mismo túnel, dos usos superpuestos.

El agujero se excava una sola vez. También puede entregar.

Bajo el carril bici, el espacio reservado al drenaje y a los cables puede acoger una vía de pequeños robots de reparto. Un servicio más — ecológico y económico — y una nueva fuente de ingresos, casi sin excavar más.

El principio: una vía bajo el carril

Bajo el suelo donde circulan las bicicletas, el túnel ya reserva un espacio técnico para el drenaje y los cables. Al añadir una losa de rodadura, una parte de ese espacio se convierte en una galería baja por donde circulan pequeños robots autónomos — totalmente separados de los ciclistas, que no los ven ni los oyen.

Tres niveles, un solo tubo

  • Arriba: el carril bici, 2,40 m de altura libre — sin cambios.
  • En el centro de la galería: la vía de los drones rodantes (~0,75 m).
  • En los laterales: las redes pasivas como la fibra óptica — y, en su caso, la electricidad en un cajón sellado y cortafuego, separado.
  • En el fondo: el drenaje y los cables, cuyo acceso se mantiene.

La galería comparte por tanto el espacio con las redes que el túnel ya aloja (véase Otros usos). La alta tensión, que desprende calor, queda siempre aislada en su propio cajón — nunca al aire libre junto a los robots.

Sección esquemática del túnel: carril bici de 2,40 m arriba; debajo, una galería con la fibra óptica a la izquierda, la vía de los drones rodantes en el centro y un cajón eléctrico a la derecha; drenaje y cables en el fondo.
Galería dedicada
≈ 0,75 m

Suficiente para alojar pequeños robots de carga, bajo el carril.

Disponibilidad
24/7

En todo tiempo, a resguardo de la nieve y el hielo.

Espacio bici
Sin cambios

Los 2,40 m del carril no se mueven ni un centímetro.

Coste de añadirlo
Bajo

El túnel ya está excavado para las bicicletas.

Por qué drones rodantes, y no voladores

La palabra «dron» evoca a menudo un aparato que vuela. Bajo tierra, en un tubo confinado, es exactamente lo que hay que evitar. La opción acertada es el robot que rueda.

✓ El robot rodante

  • Rueda por el suelo y se detiene en seco ante un percance
  • Baja energía, baja carga de incendio
  • Ningún soplo, ninguna turbulencia cerca de los usuarios
  • Silencioso — compatible con el cuidado acústico del túnel

A evitar bajo tierra: el dron volador

  • Exige una altura que el túnel no tiene por qué dar
  • Su soplo es peligroso cerca de los ciclistas
  • Ruidoso en un espacio ya reverberante
  • Baterías de litio en vuelo: la peor carga de incendio, en el peor lugar

Un servicio útil en tres planos

Ecológico

Los robots son eléctricos: ninguna combustión, ningún gas de escape, y una recarga posible con la hidroelectricidad quebequense. Sobre todo, cada paquete que pasa bajo tierra es una furgoneta menos en superficie — menos tráfico, menos ruido y menos emisiones en las calles.

Económico

La «última milla» es la parte más costosa de cualquier entrega. Automatizarla en un túnel — sin conductor, sin atascos, sin clima — reduce fuertemente su coste. Y como el túnel ya está excavado para las bicicletas, el coste de añadir una vía sigue siendo bajo.

Una fuente de ingresos

Mensajeros, comercios, farmacias y supermercados pueden pagar por acceder a la red, igual que las telecomunicaciones ya pagan por enterrar en ella su fibra. Cada contrato de entrega se convierte en un ingreso que aligera la factura de los ciclistas — exactamente la lógica de los otros usos del túnel.

El modelo realista: del hub al casillero

El robot hace el grueso del trayecto, no el umbral del cliente. El paquete viaja rápido y a bajo coste de un punto de acceso a otro, luego espera en un casillero en la estación, donde el cliente lo recoge — o bien un último relevo de superficie lo reparte. Así funcionan las verdaderas redes subterráneas: un transporte de hub a hub, completado con una distribución en superficie.

Ya existe en otros lugares

La idea no tiene nada de ciencia ficción. En Suiza, el proyecto Cargo sous terrain construye una red subterránea de mercancías — un primer tramo de unos 70 km hacia Zúrich, financiado enteramente por el sector privado. En Estados Unidos, la joven empresa Pipedream Labs ya despliega robots de reparto en tubos subterráneos a escala del paquete pequeño, más cercano a nuestra galería.

Referencias: Cargo sous terrain (Suiza) y Pipedream Labs (Estados Unidos) — proyectos reales en desarrollo. Órdenes de magnitud citados a título indicativo.

Un ingreso complementario, no la justificación del proyecto. La entrega subterránea no pagará el túnel por sí sola — el núcleo del proyecto sigue siendo la red ciclista. Pero como el túnel ya está excavado, el coste de añadirlo es bajo y el servicio es una verdadera baza: limpio, económico, disponible todo el año. Un uso más para una sola infraestructura.