El trato es sencillo. La bicicleta baja bajo tierra; la calle sigue siendo al 100 % de los automovilistas. Ningún carril suprimido, ningún aparcamiento sacrificado, ningún semáforo nuevo, ningún bordillo de hormigón. Es sin duda la primera infraestructura ciclista que devuelve espacio a los coches en lugar de quitárselo.
Desplazamientos que dejan la carretera por el túnel: otros tantos usuarios menos delante de usted. Ver el estudio de mercado.
Todo ocurre a unos diez metros bajo tierra. Los carriles, los semáforos y el aparcamiento en superficie quedan intactos.
Lo que recupera un hogar que vende su segundo coche, ya inútil. Ver la comparación de precios.
Menos tráfico — sin tocar sus carriles
La congestión no crece en línea recta: son los últimos porcentajes de vehículos los que convierten un tráfico denso en atasco. A la inversa, retirar aunque sea una fracción de los desplazamientos en hora punta marca a menudo la diferencia entre circular y quedarse parado. Y la red apunta a una bolsa de 200 000 usuarios potenciales (100 000 intensivos, 100 000 ocasionales): cada uno de ellos que elige el túnel es espacio que vuelve a usted — en el bulevar, en los semáforos, en los puentes.
Y a diferencia de los carriles bici en superficie, esta capacidad se añade sin restar nada: ningún carril convertido, ninguna calle puesta en sentido único, ningún aparcamiento transformado en banda ciclista. El debate «bici contra coche» desaparece, porque cada uno tiene ahora su planta.
La bici baja, la calle sigue siendo suya
- Ningún ciclista al que adelantar conteniendo la respiración en un bulevar estrecho.
- Ninguna bici en el ángulo muerto, ningún riesgo de golpear con la puerta: el temor de atropellar a alguien desaparece.
- Las bicis se aparcan bajo tierra, en las estaciones — no atadas a los postes a lo largo de su calle.
- La convivencia bici-coche ya no hay que negociarla cruce por cruce: queda resuelta en origen.
El segundo coche pasa a ser opcional
Piense en una mañana tipo en muchas familias: un progenitor tiene que llevar a los niños pequeños a la guardería o al colegio, y hace falta el coche para eso. Hoy, el otro progenitor necesita un segundo coche para ir al trabajo al mismo tiempo. Con el túnel, ese segundo trayecto se hace en bici, haga el tiempo que haga, a 10 °C todo el año, sin nieve ni hielo. Un solo coche basta.
Y un segundo coche no es una partida de gasto pequeña: según la calculadora de CAA-Québec, tener un modelo popular cuesta alrededor de 8 500 a 9 700 $ al año — depreciación, seguros, matriculación, mantenimiento, neumáticos de invierno, gasolina, aparcamiento. Venderlo equivale a una subida de sueldo de 8 a 10 000 $ netos al año, sin negociar con el jefe. Y es también un coche menos aparcado en la calle y una entrada de garaje menos que despejar de nieve.
El fin del «taxi parental»
Muchos kilómetros en coche no son trayectos que uno quiera hacer: son viajes de acompañamiento. El colegio, el entrenamiento de hockey, la clase de música, el trabajo de verano, la fiesta de un amigo… Con una red subterránea segura abierta 24 horas al día, 365 días al año, los adolescentes se desplazan por sí mismos:
- Van al colegio en todo momento — tormenta, hielo o ola de calor, el túnel no conoce la meteorología.
- Vuelven de sus actividades sin que un padre haga de chófer nocturno.
- Sin carné, sin gasolina, sin esperar el autobús en el frío.
¿Y la famosa vuelta a las 2 de la madrugada? El túnel está iluminado, ventilado y vigilado en toda su longitud, con postes de emergencia: su hijo vuelve a casa seguro, sin caminar solo por calles desiertas, sin escribir «ven a buscarme» — y sin que nadie tenga que vestirse para sacar el coche a medianoche. Un plus para todos los demás conductores: es también un conductor cansado o con prisa menos en la carretera por la noche.
Lo que usted gana, en concreto
🚦 Una hora punta que respira
- Hasta 100 000 desplazamientos retirados de la superficie
- Menos coches a las mismas horas = colas más cortas en los semáforos y los puentes
- Trayectos en coche más rápidos y más previsibles
🅿️ Aparcamiento que se libera
- Menos segundos coches en los hogares = más plazas libres en las calles
- Las bicis se aparcan bajo tierra, en las estaciones, no en las aceras ni en los postes
- Menos coches ventosa cerca de los colegios, los pabellones y el centro
🛣️ Cero carriles sacrificados
- Ningún carril ni plaza convertido en carril bici: la calle sigue siendo al 100 % de los coches
- Sin nuevos semáforos, isletas o bordillos que compliquen la conducción
- El único proyecto ciclista que no le quita nada — un verdadero gana-gana bici-coche
😌 Menos estrés al volante
- Ningún ciclista en el ángulo muerto ni adelantamiento ajustado
- Ningún temor a abrir la puerta en el momento equivocado
- Conducir vuelve a ser sencillo, sobre todo en invierno cuando la calzada se estrecha
🚧 Una calzada que dura más
- Menos vehículos = menos desgaste, y por tanto menos baches y conos naranjas
- El túnel no necesita ninguna retirada de nieve: las quitanieves y los abrasivos se concentran en sus carreteras
- Presupuestos viarios que respiran en lugar de correr detrás de las reparaciones
❄️ Un aliado 12 meses al año
- Los ciclistas no vuelven a saturar las carreteras de noviembre a abril: el traspaso es permanente
- Una mañana de tormenta, cada usuario del túnel es un coche menos que desatascar delante de usted
- Conserva su coche para los trayectos donde brilla: la compra de la semana, la casa de campo, los viajes largos
Escenas de la vida real
| La situación | Lo que el túnel cambia |
|---|---|
| 7:45 — un progenitor lleva a los pequeños, el otro tiene que salir a trabajar | El segundo progenitor sale en bici por el túnel. El segundo coche — y sus 5 a 8 k$ al año — deja de ser necesario. |
| 16:30 — parachoques contra parachoques en el bulevar | Una parte de la gente que tiene delante circula ahora diez metros más abajo. La cola se acorta. |
| 21:30 — el adolescente termina su entrenamiento, llueve a cántaros | Vuelve por el túnel, en seco. Nadie vuelve a sacar el coche. |
| 2 de la madrugada — se acaba la fiesta | Vuelta iluminada y vigilada, sin llamar a los padres — y un conductor cansado menos en la carretera. |
| Sábado al mediodía — buscar plaza en el centro | Menos segundos coches y bicis aparcadas bajo tierra: más plazas libres para quienes de verdad las necesitan. |
| Al día siguiente de una tormenta — dos coches que despejar en la entrada | Un solo coche que desatascar. El otro miembro del hogar ya se ha ido, al calor, bajo tierra. |
Usted no cambia nada de sus hábitos — y aun así sale ganando. Nadie le pide que venda su coche ni que se pase a la bici. Siga conduciendo exactamente como hoy: el túnel trabaja para usted retirando tráfico de delante de usted, liberando aparcamiento y manteniendo la calle intacta. Y el día en que usted tenga ganas de probar la red, ahí estará, a 10 °C, sin cuestas ni viento de cara. Hasta entonces, buen viaje — más fluido.